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Mientras el gobierno de Javier Milei profundiza su discurso negacionista e insiste en su intento por revivir la teoría de los dos demonios, se espera que una multitud se vuelque una vez más a las calles para decir Nunca Más.

Se sabe, los números redondos, los múltiplos de 10, generan una atracción especial a la hora a recordar toda clase de eventos. Por eso este 50° aniversario del último golpe de Estado que abrió las puertas a la dictadura cívico militar más cruenta de la historia argentina y al terrorismo de Estado llega con una doble carga simbólica. A esa poco estudiada fascinación que provoca el número redondo se le suma el complejo momento que atraviesa nuestro país. Es que si hace 50 años quienes usurparon a punta de fusil la Casa Rosada impusieron el terrorismo de Estado, quienes la ocupan hoy merced del voto popular buscan cada 24 de marzo legitimar el genocidio a fuerza de olvido, la mentira y la impunidad frente al histórico reclamo de Memoria, Verdad y Justicia.

De la mano de Agustín Laje, el negacionista e ideólogo de la supuesta batalla cultural que busca librar el presidente Javier Milei pero que no es más que un pobre intento reaccionario frente a las conquistas sociales de aquellos sectores que son siempre blanco predilecto de las ultraderechas de todo el mundo, el gobierno libertario, se prevé, intentará como todos los 24 de marzo darle nuevos bríos a la remanida teoría de los dos demonios.

Sin embargo la avanzada libertaria no se libra sólo en el plano de lo discursivo y de la supuesta batalla cultural sino que tiene efectos concretos en el día a día del ejercicio de los Derechos Humanos y en la reparación de los delitos de lesa humanidad que se siguen cometiendo en cada uno de los más de 300 hombres y mujeres que no conocen todavía su verdadera identidad.

Es que el área de Derechos Humanos es precisamente uno de los más afectadas por la muy bien aceitada motosierra libertaria. Desde 2025, el Gobierno no asigna fondos para el funcionamiento de la ex ESMA ni otros espacios de memoria. Durante el primer año de gestión de Milei, el presupuesto destinado a estos espacios sufrió un recorte que solo puede explicarse por la indisimulable intención de cerrarlos. Según datos oficiales, la partida para la “Muestra Permanente Museo de Sitio ESMA” cayó un 88% en términos reales en 2024, mientras que la destinada a la “Puesta en Valor de Sitios y Espacios de Memoria” se redujo un 92,2%. El ajuste siguió en 2025 y para este año directamente no se prevé ni un solo peso de financiamiento.

Más de 800 trabajadores fueron además despedidos de la ahora degradada subsecretaría de Derechos Humanos.

En la misma línea el Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación (Ciicti) alertó días atrás por el vaciamiento del Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG) que está llevando adelante el gobierno de Milei en su doble política de ajuste del Estado por un lado y de negacionismo del Terrorismo de Estado por el otro.

El BNDG es la institución que se encarga de la obtención, almacenamiento y análisis de muestras genéticas necesarias para el esclarecimiento de delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura. Creado en 1987 mediante la Ley 23.511, el trabajo del BNDG resultó fundamental para la identificación de menores apropiados durante la última Dictadura. Desde el inicio del trabajo de Abuelas de Plaza de Mayo junto al BNDG, 140 hombres y mujeres recuperaron su verdadera identidad.

A pesar de la importancia de esta labor, desde el desembarco de Milei en la Casa Rosada la institución sufrió el paso de la motosierra libertaria y vio su presupuesto caer un 57,3% en términos reales.

De acuerdo con el informe del Ciicti, el ajuste en el BNDG fue del 35,1% en 2024 y de otro 30,1% el año pasado. A ello se suma que para este 2026 el presupuesto vigente del BNDG caerá otro 5,8%.

La avanzada de Milei contra las políticas de Derechos Humanos y de Memoria, Verdad y Justicia fue incluso objeto de una fuerte advertencia de la Organización de Naciones Unidas (ONU) que advirtió que, aunque considerada durante décadas un modelo internacional en justicia transicional, Argentina atraviesa un proceso de retroceso en ese campo, producto del brutal ajuste que viene imponiendo el gobierno libertario.

La ONU reconoció los avances históricos que posicionaron a Argentina como referencia mundial en materia de Derechos Humanos y defensa de la memoria. “Aunque con vaivenes y lagunas, durante décadas el país avanzó enormemente en la lucha contra la impunidad y en garantizar los derechos a la verdad y a la memoria”, sostiene el documento de la ONU.

En este punto destaca la creación de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), el Juicio a las Juntas, la condena a más de 1.231 represores y genocidas, la implementación del Banco Nacional de Datos Genéticos, la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI), la restitución de identidad de 140 nietos recuperados por la labor de Abuelas de Plaza de Mayo y el BNDG, y el establecimiento de sitios de memoria en todo el país.

Sin embargo, el informe advierte que todo este largo camino recorrida desde el fin de la larga noche dictatorial ahora está en riesgo. "Lamentablemente, hoy estamos observando un rápido deterioro del liderazgo mundial de Argentina en este ámbito", afirmó la ONU que señaló además que desde el inicio de la gestión Milei envió seis comunicaciones al gobierno argentino para expresar su preocupación por las medidas regresivas y negacionistas que impulsan desde la Casa Rosada. El silencio oficial fue la única respuesta.

El informe de la ONU denuncia la decisión de Milei de quitar al Estado de su rol de promotor de investigaciones penales por crímenes de lesa humanidad, la imposición de obstáculos en el acceso a archivos de la dictadura y el debilitamiento de los mecanismos de reparación y asistencia a las víctimas. También denuncia el desmantelamiento de instituciones dedicadas a la búsqueda de personas desaparecidas y la conservación de archivos históricos.

Por eso frente en este nuevo 24 marzo, en el 50° aniversario del golpe de Estado y en medio de la avanzada negacionista libertaria, miles marcharán una vez más para advertir que la Argentina está unida frente al Nunca Más.