Con una emotiva celebración en el templo San Pedro de Alcántara, la iglesia Diocesana dio apertura al Año Jubilar Diocesano que se extenderá hasta mayo de 2027, en honor al Beato Mamerto Esquiú –eldiariodecatamarca.com

Bajo el lema “Beato Mamerto Esquiú, apóstol y ciudadano, servidor de unidad”, la diócesis comenzó a transitar un tiempo de gracia centrado en la figura del Fraile Franciscano y Obispo, profundamente ligado a la devoción a la Virgen del Valle.
La fiesta se enmarcó en el 143º Aniversario del Fallecimiento del Beato Mamerto Esquiú y coincidió con el lanzamiento del Año Jubilar concedido por el Papa Francisco con ocasión de los 800 años del Nacimiento de San Francisco de Asís, fundador de la Orden Franciscana, cuyo carisma hizo vida nuestro querido Beato Esquiú.
El recinto sagrado fue colmado por una gran cantidad de devotos y peregrinos, destacándose la presencia de los hermanos que llegaron peregrinando desde Piedra Blanca, su tierra natal, acompañados por su párroco, el padre Carlos Robledo, junto con autoridades municipales locales, encabezadas por la intendenta de Fray Mamerto Esquiú, Prof. Alejandra Benavídez.
A su arribo al templo franciscano, portando la imagen del Beato Mamerto Esquiú, se inició la celebración de la Santa Misa fue presidida por el obispo diocesano, Mons. Luis Urbanč, y concelebrada por el vicario general de la diócesis, P. Julio Murúa; el provincial de la Provincia Franciscana de la Asunción, Fr. Emilio Andrada; el guardián y rector del templo San Pedro de Alcántara, Fr. Julio Bunader, y numerosos sacerdotes de la diócesis como también de otras provincias hermanas particularmente franciscanos que llegaron especialmente para este acontecimiento especial.
Participaron autoridades civiles encabezadas por el senador por Capital y presidente provisional del Senado, Dr. Ramón Figueroa Castellanos.
Al comienzo de la Eucaristía, el padre Marcelo Amaya dio lectura al decreto mediante el cual, el Obispo convoca a vivir este Año Jubilar Diocesano por el Bicentenario del Natalicio del Beato Mamerto Esquiú.
Luego de la proclamación de la Palabra de Dios, Mons. Urbanč pronunció su homilía comentando que “hemos querido comenzar en este solar, porque acogió a nuestro Beato Esquiú, la mayor parte de su vida, a partir de los 10 años, cuando empezó su formación humanística, y desde los 16 años como postulante de la orden franciscana y formándose en vistas al presbiterado, que recibió a los 22 años. Abocado luego a la docencia, a la predicación y, a partir del famoso sermón de 1853, involucrado en el quehacer político de la Provincia natal, hasta que solicitó a sus superiores que lo apartaran de su terruño para ir a la Misión y poder vivir más a fondo el espíritu de los hermanos menores”.
Hacia el final rogó “que el Espíritu Santo, que descendió sobre Jesús en el Jordán, reavive hoy en nosotros la llama de la fe, para que podamos escuchar en el silencio de nuestro corazón la voz del Padre que nos dice: ‘No temas, yo estoy contigo; tú eres mi hijo amado’. También, como fray Mamerto pongamos toda nuestra confianza en la Virgen del Valle, pues es nuestra Madre y está con nosotros para tranquilizarnos en las adversidades y fortalecer nuestra esperanza”.
