El gobernador y la senadora se parecen mucho más de lo que ellos mismos creen. Ambos transmiten un aura de decencia y son hostigados por sus socios.

Si bien están en las antípodas ideológicas, Axel Kicillof y Patricia Bullrich aparecen como las figuras más novedosas de la política argenta. Ambos aparecen lejos de los escándalos que suelen rodear a las figuras más importantes de la dirigencia autóctona sin sponsors reconocidos, aviones privados o familias comprometidas con un doble rol dentro de la carrera estatal.
Kicillof, a pesar de su deseo, es el menos peronista de todos los referentes de ese espacio. No le gusta la rosca, desecha participar de actividades organizadas más allá de las 20.00 horas y evita, si no es en el año electoral, actividades los fines de semana.
Bullrich, procedente de una familia mucho más aristocrática que el gobernador, parece algo lejana a ese origen. Combativa, parece tener la misma pasión ahora que es defensora de la derecha autóctona como lo hacía en sus inicios en la Juventud Peronista.
De fuerte carácter, ambos discuten hasta el límite con quienes suelen compartir el poder. Kicillof es a Cristina Fernández de Kirchner algo muy parecido a lo que es Bulrich para Mauricio Macri, con quien se peleó luego de la elección de 2023, y ahora demuestra, con sus desmarques permanentes frente a Javier Milei, que tampoco le interesa especular demasiado.
Ambos son verborrágicos, pero con marcadas diferencias. Kicillof basa todas sus observaciones en cuestiones económicas, casi abstractas, mientras que Bullrich es concreta y directa. No hace falta un traductor para saber lo que está pensando y cómo lo ejecutará.
¿Serán ellos rivales presidenciales el año próximo? Nadie lo sabe, pero no es descabellada la posibilidad. Ambos, por supuesto, deberán lidiar con innumerables dificultades para conseguirlo. El gobernador debe dar mayores certezas al Círculo Rojo, que en su fuerza política ya tiene como preferido a Sergio Massa. Bullrich debe esperar que Javier Milei termine tan desgastado que su deterioro lo obligue a desistir a ir por su reelección. Una PASO entre ellos es muy poco probable ya que no hay chance práctica que un presidente en ejercicio se someta a una interna dentro de su propia fuerza.
Ambos frentes electorales saben que algo deben hacer para cambiar o mejorar su destino. En todo caso, La Libertad Avanza está en mejores condiciones de tener un nuevo impulso si retoca algunas cuestiones económicas desde ahora hasta el año que viene. Milei dice que no lo hará y la desesperación de toda el ala política aumenta. Como Lula en Brasil, el miedo al pasado es fuerte, tanto que regenera algunas expectativas, la gente puede empezar a pensar que el esfuerzo que realizó puede valer la pena.
Pero Macri empezó a mover. Este jueves declaró que las negociaciones del PRO con los libertarios no estarían avanzando. Si no arrancan, las PASO se mantendrán y eso significará una derrota política que podría tener un efecto dominó. Al mismo tiempo, desde las “granjas” virtuales de LLA empezaron a denostar, con más o menos fiereza, a la senadora Bullrich.
Tanto los primos Martín y Lule Menem como Nadia Márquez, la senadora amiga de Karina Milei, que estuvo este fin de semana en Neuquén con el presidente de la Nación inaugurando una Iglesia Evangélica que conduce, ya operan abiertamente por el cambio de conducción del bloque, aunque Márquez no es la más querida.
Al mismo tiempo, en la otra vereda, Máximo Kirchner ya le recriminó a Kicillof que hace anuncios a través del “enemigo público” de su madre Cristina, el diario Clarín. Por eso Emanuel Santalla, senador y segunda guitarra de Facundo Tignanelli, el vocero del hijo de los dos presidentes, emitió un fortísimo mensaje en X con la tapa del Gran Diario Argentino del último Sábado en el que se alertaba que el gobernador había decidido ser candidato a presidente con o sin acuerdo con la ex presidenta, quien pretende ser la encargada de definir el tema o, directamente, ser la candidata.
“Parece que Kicillof se puso los pantalones largos, se hizo “hombre” justo ahora, y cuando parecía que iba a desafiar a Magnetto, al círculo rojo, a la mafia judicial, junto coraje y reunió a un grupito de Intendentes para decirles que está dispuesto a enfrentar a Cristina. Alta confusión. Además les informó que no quiere más dedo, justamente ese dedo que lo hizo gobernador en el 2019 contra la opinión de todo el peronismo bonaerense. Peor que la ingratitud, es la estupidez”, declaró.
Efectivamente, lo trató de estúpido al gobernador. Si escalan en el agravio personal, tal cual le alertó Jorge Ferraresi a un par de intendentes con los que habló esta semana personalmente, “el camino de la ruptura es irremediable”.
“Hay que evitar eso. Hay que hacer todo lo posible para definir las diferencias en una PASO, porque si los de arriba no acuerdan, no tenemos destino”, advirtió.
