El concejal Diego Figueroa cuestionó la falta de control municipal sobre los cuida coches, trapitos y limpiavidrios, en un contexto donde crece el debate sobre la necesidad de políticas públicas que garanticen inclusión laboral y trabajo genuino. – eldiariodecatamarca.com

El edil capitalino por La Libertad Avanza Diego Figueroa, expresó su preocupación por la presencia de cuida coches, trapitos y limpiavidrios en distintos sectores de la ciudad y cuestiono la ausencia de controles porque hay “gobiernos fracasados” disparó.

A través de sus redes sociales, el flamante integrante del cuerpo colegiado capitalino sostuvo que “donde existe una cuida coche falta un policía” y que “donde hay un trapito que ordena el estacionamiento, falta un agente de tránsito” anunciando que presentará un proyecto para endurecer el régimen de contravenciones en contra de los humildes trabajadores de la calle. 

Figueroa apuntó especialmente contra algunas prácticas atribuidas a limpiavidrios, a quienes acusó de actuar sin consentimiento de los conductores. “Se tiran al capot de un auto, arrojan detergente en el parabrisas sin autorización, golpean la ventanilla, exigen moneda, insultan, amenazan etc., hay contravenciones y posibles delitos” afirmó.

No obstante, el debate vuelve a poner en el centro de la escena social, una problemática más profunda, la de cientos de personas que recurren al trabajo informal como su única forma de llevar el sustento de cada día a sus hogares. Desde distintos sectores se remarca que estas realidades no pueden solo ser analizadas desde lo legal, sino que se requiere de un acompañamiento integral.

Sinopsis de un análisis 

El posteo de Figueroa movilizó comentarios a favor de la iniciativa, porque es evidente que la actividad análoga con la necesidad económica de los alineados sociales produce irritación cuando un trapito exige dinero a cambio de un servicio que no requiere un automovilista , pero no se soluciona con un numerario policial, ni con un humilde agente de tránsito, haciendo de soldado pretoriano, seria prosaico recurrir a este método para solucionar la pobreza, es como construir más cárceles para atenuar el delito. El proyecto que enarbola el flamante concejal no hace más que profundizar la disputa entre pobres, es como los bastonazos a los octogenarios los miércoles por parte de las fuerzas policiales ya que estos últimos tienen también inconvenientes económicos para llegar a fin de mes.

El propio concejal señala que “estas actividades marginales existen porque hay gobiernos fracasados” y sostuvo que “no hay dignidad en mendigar por monedas señalando que el Estado debe asumir un rol más activo. “El estado debe gerenciar oportunidades para emprender y brindar trabajo genuino” cerró su posteo.

La problemática de la mendicidad y los trabajos informales es estructural en la Argentina y obedece a miles de puestos de trabajo perdidos en los últimos años, como corolario de la enorme cantidad de fábricas y organismos cerrados, el alto índice de deserción escolar etc. y no a una cuestión dogmática de “cuida coches, trapitos y limpiavidrios”.