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La opinión de la especialista en psicología de niños y adolescentes, Graciela Walther, quien abordó la problemática de los menores en la sociedad actual, tras el crimen del estudiante de solo 13 en una escuela de Santa Fé.-  eldiariodecatamarca.com

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En dialogo con el periodista José Alsina Alcobért, en el programa “La Mañana en La Isla”, por Radio La Isla FM 107.9, la psicóloga especialista en niños y jóvenes, Graciela Walther, matricula profesional Nº 92, dio su parecer en relación al fatídico hecho ocurrido en la localidad santafesina de San Cristóbal en donde un joven de 15 años que concurre a la misma escuela asesinó con una escopeta a otro menor, y analizó la realidad que se vive en nuestra sociedad, donde el bullying ha crecido a pasos siderales dentro del ámbito escolar y es un tema no siempre abordado dentro de las comunidades e instituciones escolares, “A mí me gusta mucho la adolescencia, es más, yo trabajo mucho con adolescentes, me parece que la adolescencia siempre ha tenido mala prensa, pero fíjese que es un momento donde en el trabajo terapéutico con un adolescente uno puede reforzar o brindar otras herramientas de situaciones que no se pudieron dar adecuadamente en la niñez. Es una nueva posibilidad de crear otra identidad”

“Ellos son muy inteligentes, aparte muy divertidos y creo que están enfrentándose a un mundo bastante complejo y creo que en la adultez va a ser para ellos mucho más difícil que lo que es para nosotros.  Esta es una situación que nos tiene que alertar ¿Por qué? Esto es grave, usted sabe que en los Estados Unidos esto se da comúnmente y cuando un adolescente actúa de una determinada manera, comete un acto, que es lo que nosotros le llamamos un acto, puede ser que los otros lo imiten, y el segundo punto es ¿cómo nadie se dio cuenta que llevaba una escopeta? Y aquí toma una importancia muy grande la función parental, cada vez más diluida y los adolescentes no nos hablan, porque no solamente que no les hablan (de la temática), sino que los subestiman, o los padres están en otra cosa, o no tienen idea. o la familia por esta situación económica que atravesamos en este momento, que es una situación muy compleja donde todos los papás tenemos que trabajar horas para tener una vida medianamente digna, y que los papás tengan o tengamos poco tiempo, pocas energías, para conversar para hablar, para dejar el celular de lado, por ejemplo, cuando comemos, para no prender la tele. A la vez, están los adultos muy apegados al celular porque siempre se habla de que los chicos están apegados a la pantalla pero no sé quiere hablar de cómo los adultos están apegados a la pantalla, entonces muchos niños a mí me plantean ‘¿Podrías hacer algo para que mi mamá deje el celular o mi papá lo deje el celular?’ y hay otro punto que también yo lo noto, que es el miedo a los hijos, el miedo a que si yo le pongo un límite, por ejemplo, cuando los chicos hacen los berrinches propios para bañarse, me parece que ahí no necesita otra cosa más que la firmeza del ‘anda a bañarte’ porque te lo digo yo, y no te doy explicaciones”.

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En otro orden Walther explica “ahora se les da tantas explicaciones a los chicos y los chicos no saben qué hacer con esas explicaciones que se les da. Porque a veces lo que los organiza a los chicos es justo que le indiquen el camino, no que le digan el por qué tiene que hacer tal cosa. Es el camino que viene con la experiencia de vida, entonces uno lo que va haciendo es decirle ‘mirá es por este caminito’,  después elegimos otros caminos o lo que sea, pero por lo menos así no estamos en una encrucijada al no saber qué es lo que tienen que hacer entonces no tener miedo por ahí de decirle ‘no porque yo te digo esto’, no pensar siempre de que si le digo tal cosa se va a ir de la casa, se va a suicidar, se va esto, se va lo otro, no!!!. Usted le tiene que decir, ‘anda a bañarte’, y no es que uno está castigando a alguien, le está dando una indicación de cómo convivir en sociedad”, sentenció.

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Sobre la decisión tomada por el joven santafesino y los impulsos que toman los jóvenes en su adolescencia, Walther señaló “Los adolescentes tienen una cuestión impulsiva. ¿No es cierto? Uno sobrevive a la adolescencia. Si nos ponemos a pensar las cosas que hicimos en la adolescencia uno dice ‘uh de pepino me salvé de esto’, tenemos también que ver qué cosas suceden en la casa, ¿por qué había un arma en la casa? Y alguien dirá que es una cuestión que tiene que ver con la seguridad, hay un desmantelamiento de las instituciones, ya las instituciones no son un lugar de resguardo, sinó de sobrevivencia”

La especialista también se refirió a los cambios de hábitos en la sociedad actual “las familias han cambiado sus hábitos, ahora se duermen más tarde, yo trabajé 25 años en el Hospital de Niños “Eva Perón” y antes no podíamos dar un turno después de las 11 hs porque las mamás se iban a cocinar y bañar a los chicos para prepararlos para ir a la escuela a la hora 14, en cambio ahora se despiertan a las 2 de la tarde, entonces se van perdiendo costumbres muy buenas”

Sobre la posibilidad de que lo sucedido con la muerte de Ian Cabrera fuera relacionado a un caso de bullying escolar o violencia en el seno familiar, la psicóloga dio su impresión señalando “Eso es bastante complejo porque ahí hay una desestimación del niño, ahora estamos observando otro tipo de bullying en donde se deja a un niño o adolescente fuera del grupo de chicos se arma un grupito y la o el líder decide ahora sacamos del grupo a Pascualita a Menganito y esto lo deja en una situación este de vulnerabilidad, se deja afuera alguien y se lo culpabiliza y eso es muy difícil se imagina para un adulto, entonces para un adolescente es muchísimo más complejo”, advirtió.

“Es fundamental darse cuenta cómo se siente el otro, el ser empático con el otro, es muy posible que las bromas duelan más de lo que uno se ríe, hay que prestar mucha atención a los valores que inculcamos, el sistema de valores está desmantelado”, concluyó analizando.