Venezuela vive horas de extrema tensión. Con Nicolás Maduro capturado y fuera del país, qué pasará con la vicepresidenta Delcy Rodríguez.

Tras el ataque estadounidense a Venezuela y la captura de Nicolás Maduro anunciada por la Casa Blanca, el chavismo entró en estado de alerta extrema y busca resistir en medio de un clima de fuerte confusión interna.
“Aguas abajo se puede estar quebrando la línea de mando”, dijo una fuente que conoce de cerca en andamiaje del chavismo y que pidió el anonimato.
En Caracas todo es confusión.
Sin Maduro en el poder, en teoría la presidencia recaería en la vice, Delcy Rodríguez.
“El reto es adelantar la transición en paz”, dijo desde Madrid el exministro Andrés Izarra, exideólogo de la comunicación del gobierno de Hugo Chávez y que rompió con Maduro hace una década.
En ese escenario, el activismo opositor está atento ahora a los próximos pasos de su líder, la Premio Nobel de la Paz María Corina Machado y de Edmundo González Urrutia, el excandidato presidencial que la oposición reivindica como ganador de las elecciones de mediados de 2024.
El chavismo llama a la resistencia
El ministro venezolano de Defensa, Vladimir Padrino, apareció en un video divulgado en redes sociales para anunciar un “despliegue masivo de todos los medios terrestres, aéreos, navales, fluviales y misilísticos”.
Lo curioso fue que apareció solo, sin la compañía del alto mando militar.
El chavismo sufrió el golpe más duro desde su ascenso al poder, mucho más que el fallido golpe de Estado contra Chávez de abril de 2002. Su futuro hoy es incierto.
La diferencia con la asonada de principios de siglo es evidente. Esta fue la sexta intervención militar de Washington en América Latina en los últimos 75 años y la primera en lo que va de siglo. El ataque no solo cambiará a Venezuela, sino también tendrá un enorme impacto en América Latina.
Ahora cobrará enorme importancia la reacción popular y el grado de movilización del chavismo, incluso para contrarrestar cualquier eventual atisbo de acción opositora en un clima de absoluta tensión.
El analista venezolano Piero Trepiccione, subdirector del Centro Gumilla de Análisis de Venezuela, dijo a TN que “ahora se abre el dimensionamiento de las fuerzas políticas, la reacción popular y en qué dirección se da” este camino.
“Es una situación inédita en el país. Todo está por construirse a partir de este plan político, pero las dimensiones las vamos a ver con el correr de las horas y las reacciones de la opinión pública venezolana”, afirmó.
Delcy Rodríguez, la figura que deberá lidiar con la presión de Trump
A Delcy Rodríguez, la vicepresidenta, le tocará ahora lidiar con la presión de Trump, aunque el poder real se recuesta en el ala militar cuya influencia gira en torno al ministro de Defensa, Vladimir Padrino, y el ministro del Interior, Diosdado Cabello, considerado el “número dos” del chavismo.
Pero tanto sobre Padrino como por Cabello pesa una recompensa de 15 millones de dólares por su captura ofrecida por el Departamento de Estado.
Rodríguez es vista en Washington como la funcionaria más “técnica” con la que poder entablar una “transición”.
En ese escenario, habrá que aguardar cuál es la nueva imposición de Trump para forzar un camino que lleve a un “cambio de régimen” por la fuerza, uno más en la historia latinoamericana impulsada desde Washington.
Más allá de cualquier resistencia, la transición ya comenzó. El presidente de EE.UU. movió sus fichas militares. El chavismo luchará ahora por resistir. Figuras como Padrino o Cabello saben que su futuro está atado al de Maduro, hoy fuera del juego.
Ahora empieza otra negociación.
