“Nadie puede conducir lo que no construyó”, decía Perón. El desgaste interno del peronismo K y el cansancio de quienes empujan a Kicillof exponen una disputa de poder cada vez más abierta, con la sorpresiva irrupción de Luis Barrionuevo.

Las reuniones en los que coinciden intendentes o adherentes, no siempre las mismas, del Movimiento Derecho al Futuro, paulatinamente van aceptando que todo lo que quieren sea Axel Kicillof lo tienen que hacer ellos y esperar que su candidato presidencial lo acepte.
A pesar de los intentos, de las charlas y de cierta apertura que están observando en el gobernador, cuando están solos, los máximos referentes del MDF tienen las mismas dudas que tenían hace dos años, cuando la posible ruptura con La Cámpora de Máximo Kirchner parecía mucho más lejos que en la actualidad.
“Recién ahora está cayendo en la cuenta que su pelea con Máximo es, en realidad, con su madre. Eso termina impactando sobre él, porque no solo siempre la admiró, mucho más que a Néstor, que era a quien admiramos nosotros, sino que además lo pone en la encrucijada de empezar a conducir por sí solo cuando nunca antes lo había hecho”, le dijo ayer uno de los intendentes que más trata de ayudarlo, y como remarca por las dudas, “lo hago gratis”.
Cuando se desgranan las limitaciones del armado kicillofista siempre sale el nombre de su mano derecha y máximo ejecutor de los deseos del gobernador. Carlos “Carli” Bianco, que de conductor del Clío que lo llevó a ser candidato en 2019 se transformó en sus ojos y su voz. No dudan de su lealtad, pero si de su capacidad para comprender la nueva etapa que debe ejecutar.
“Lo abrazan y lo cuidan tanto que a veces creen que es un nene. Tienen miedo que se tropiece o se golpee, pero lo deben soltar un poco”, confesó, días atrás, una de sus principales espadas legislativas ante la presencia de un puñado de dirigentes que fueron a verla para saber qué iba a pasar con el PJ bonaerense.
Por primera vez Bianco, en representación de Kicillof, estuvo en un ámbito sindical que no tiene nada que ver con sus tradicionales aliados como la CTA, la cúpula de la CGT o la CTEP de Juan Grabois. Sobre el diputado nacional de la economía popular hay muchas más quejas de las que salen a la luz en todo el espectro de Fuerza Patria.
El tema de Grabois es otro caso que merece un análisis independiente. Alejado y renegado por la mayoría de los intendentes, los armadores del MDF no quieren seguir atados a los “caprichos de un pibe sin votos” y que “desperfila lo que es el peronismo o lo que la gente creía que éramos, un partido creado para defender a los trabajadores y sus derechos, y no para hacer quilombo y nada más”.
Volviendo a Bianco, para muchos, parte del problema de “sobreprotección y aislamiento” que tiene Kicillof, estuvo este fin de semana con Luis Barrionuevo en un encuentro organizado por el gastronómico y su partido, Trabaj.ar en rechazo a la reforma laboral planteada por el gobierno. Barrionuevo por ahora es el único que muestra que puede reunir en un mismo lugar a Martín Redrado, ministros del cordobesismo de Martín Llaryora y al kicillofismo. Redrado, al igual que el gobernador, fue un hombre clave en el manejo económico del país durante el kirchnerismo, aunque lo fueron en diferentes etapas.
El ex de Luli Salazar, antiguo “Golden boy” de la economía argenta, fue eyectado por Néstor Kirchner de la conducción del Banco Central en épocas donde Kicillof era un incipiente economista con inquietudes públicas y criticaba el modelo del primer kirchnerismo. Para más datos, leer “El Creyente”, de Ezequiel Burgos, quien retrata como nadie aquellas épocas de transición entre militante universitario, académico y funcionario público.
Los ministros y legisladores que hoy trabajan para el proyecto presidencial de Kicillof siguen todo con mucha preocupación. Tomaron nota que el kirchnerismo cristinista, conducido por su hijo Máximo, prefiere quedarse en una representación minoritaria pero dura de la población antes de generar un reaseguro y un recambio en su propio proyecto.
“Es como si pensaran que en un momento determinado la gente los va a volver a ver como alternativa. Entonces, esperan que la sociedad los vuelva a abrazar desde el mismo lugar donde están hoy. No importa que sean minoritarios, “algún momento el mundo se dará cuenta que tenemos razón”, parecen pensar estos pibes”, reconoció un intendente que los conoce muy bien porque antes de ser quien es militó con La Cámpora y sus socios mucho tiempo.
Mientras tanto, la lenta pero llamativa desintegración del peronismo kirchnerista salta en cada rincón territorial y en las más mínimas o importantes discusiones de poder. Verónica Magario pretende presidir el PJ provincial y suceder en ese cargo a Máximo Kirchner, quien aún puja por ser él o designar un reemplazante “independiente” como Federico Otermín.
La vicegobernadora es la representante de Kicillof en esa pelea y lo ideal para todos sería que “los primos” convalidaran su designación como un gesto sobre que puede haber un entendimiento futuro. Sin embargo, en el ámbito que ella gobierna, la Cámara de Senadores provincial, la ex presidenta de la Nación ya le mandó a decir que quiere no solo tener la vicepresidencia Primera de ese cuerpo sino otras tres autoridades de los seis que están en discusión. Magario ya dijo que no, que es imposible, aunque tendría que ceder la vice primera para Sergio Berni, quien amenazó con judicializar la designación de los miembros de la conducción legislativa en diciembre pasado.
Donde no hay acuerdo es en la posible apertura de la secretaría administrativa para un segundo afín a La Cámpora. Roberto Feleti administra los fondos y las designaciones del Senado, pero quieren colocarle un “socio” con poder de firma y autorización, el ex senador provincial de Merlo, Gustavo Sooz.
El otro choque está en los padrones partidarios para una interna propuesta para el 15 de marzo pero que nadie cree que llegará a realizarse. El miedo a perder y la falta de dinero para costear una pelea que “a nadie le interesa” le quitan suspenso al final. Al parecer, la mayoría cristinista de la Junta Electoral no aceptó unas cinco mil afiliaciones nuevas llegadas desde La Matanza. Solo quieren cerrar en un 5% de nuevos afiliados con respecto a los habilitados hasta el año pasado. Ese número, sin embargo, no excede demasiado el total habilitado por cuanto el padrón matancero supera los 100.000 por cuanto ahí conviven Facundo Tignanelli, el jefe de La Cámpora provincial, la dupla Fernando Espinoza – Magario y el Movimiento Evita capitaneado por el propio Emilio Pérsico.
Acerca del dirigente piquetero, lo realizado por su única intendenta, Mariel Fernández, en territorio de un ex socio político, General Rodríguez, excedió todos los límites conocidos y encendió todas las alarmas no solo en la región sino en la interna misma de Fuerza Patria.
Mauro García, el intendente “intrusado”, debió contar hasta cien para no iniciar acciones legales contra su vecina, aunque aún lo piensa ya que no puede quedar como un “pelotudo” porque la secretaria de Obras Públicas y cuñada de Fernández, María Giménez, quien utilizó material y vehículos municipales para arreglar calles y lugares públicos en el otro distrito, donde ella milita y quiere ser intendenta.
El Evita tiene varios focos de conflictos abiertos y varios candidatos empoderados. En La Matanza, por ejemplo, se había aliado con La Cámpora a través de Patricia Cubría, la mujer de Pérsico, para competir contra Espinoza. En General San Martín, Leo Grosso, actual funcionario de Moreno, insiste en destronar al oficialismo de Gabriel Katopodis y Fernando Moreira. En Tres de Febrero, Lis Díaz quiere ser la candidata que suplante a Diego Valenzuela mientras que en Ituzaingó, Nati Peluso siempre elije ir por una lista corta pero nunca aliada de Pablo y Alberto Descalzo.
