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Esta vez el lord pomanense es cuestionado por el Concejo Deliberante al existir presunta irregularidad en la adquisición de un inmueble, entre otros actos administrativos- eldiariodecatamarca.com

Esta vez el lord pomanense es cuestionado por el Concejo Deliberante al existir presuntas irregularidades en la adquisición de un inmueble, entre otros actos administrativos- eldiariodecatamarca.com

El intendente Francisco Gordillo había sido citado al CD de Pomán para que brinde explicaciones en relación a la compra de “La Casa Santa Rita” una operación concretada mediante un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) y valuada en alrededor de 40 mil dólares.

Lo que comenzó como una exposición institucional terminó en un escándalo político atravesado por gritos, acusaciones cruzadas y una abrupta retirada del jefe comunal del recinto, en medio de reclamos de los concejales para que respondiera preguntas sobre presuntas irregularidades administrativas y financieras.

Gordillo defendió la legalidad de la operación y aseguró que el inmueble fue adquirido “con fondos ahorrados durante dos años” y que la propiedad será destinada a fines patrimoniales y culturales. Además, negó que se hayan utilizado partidas destinadas al pago de salarios municipales y sostuvo que una referencia incluida en el decreto al área de “liquidación de haberes” respondió a “un error de tipeo”.

El cruce comenzó cuando la concejal cuestionó con firmeza la falta de respuestas a un pedido de informes sobre declaraciones juradas que, según afirmó, fue presentado hace aproximadamente dos meses sin obtener réplica alguna.

La respuesta del Intendente no se hizo esperar, quien intentó desestimar el reclamo argumentando que dichas presentaciones no corresponden al ámbito del Consejo, sino al Tribunal de Cuentas. Asimismo, chicaneó a la oposición acusándola de "no conocer las leyes" y de basar sus argumentos en supuestos falsos.

"Dejen que responda, Intendente. ¿Por qué se quiere ir? Acá no está en su radio para hablar solo y que nadie le pueda decir nada", lanzó la edil, subiendo la temperatura del debate mientras el funcionario amagaba con retirarse.

Acusaciones cruzadas: Terrenos y gestión pública

A medida que el debate perdía las formas, la discusión se trasladó a la gestión patrimonial. El Intendente acusó de manera directa a la concejal de cometer el delito de peculado, señalando presuntas irregularidades en la venta de fracciones de terreno.

La contraofensiva de la concejal fue inmediata y apuntó al patrimonio personal del mandatario:

Falta de transparencia: Cuestionó cómo justifica el Intendente sus bienes y propiedades acumuladas.

Permanencia en el poder: Le recordó que lleva 28 años en la función pública, señalándolo irónicamente como "el dueño" de la localidad.

Maltrato institucional: Denunció públicamente que el Intendente suele llamar y amenazar a las mujeres del cuerpo deliberativo.

El presidente del cuerpo, Walter Centeno, incluso aseguró públicamente que el intendente habría intentado ofrecer dinero a concejales para evitar que determinados temas continúen siendo tratados.

Antes de abandonar el recinto, Gordillo también increpó al titular del Concejo Deliberante y lo trató de “traidor”, advirtiéndole que “el pueblo le va a hacer pagar lo que hizo”.

Un cierre caótico y denuncias de censura

Hacia el final del fragmento, la discusión se tornó inaudible por los gritos de los presentes. Mientras el Intendente insistía a los medios en que se leyera el Artículo 44 "en vivo" para argumentar su postura, la concejal denunció a viva voz que el personal de seguridad o maestranza (haciendo referencia a un empleado apodado "Chichilo") le impedía físicamente el paso para continuar con su descargo.

El episodio expone la fractura total del diálogo institucional, en una jornada donde los marcos legales quedaron en segundo plano ante las denuncias personales y los reproches de tribuna.